Bio

Cuando me preguntan, nunca sé por donde empezar.

No tengo muy buena memoria para los hechos fácticos, y me muero de aburrimiento pensando fechas o haciendo líneas de tiempo; pero sí puedo decir que cuando estoy ansiosa, cantar me calma, que cuando estoy muy contenta o llorando de tristeza; cada vez que algo me conmueve hasta las huesos, escribo un proyecto de canción.

Nunca tuve diario íntimo, pero sí tengo una pila de cuadernos escritos de distintas épocas, a veces tan distintas que me parecen diferentes vidas.

Algunas letras tienen cifrados y otras no, (seguramente no tendría en ese momento mi guitarra a mano), pero me basta leer una línea para acordarme de la melodía y para recordar la orquesta que imaginaba sonando.

Siempre quise cantar, así que me gusta pensar que la fecha de inicio se remonta a la panza de Elenita, mi madre, escuchando como ella tocaba el piano y cantaba en mi casa, o mientras daba clases de música en la escuela de Piamonte, donde estudié años mas tarde.

Cantar y escribir lo que me pasa, sin juzgar si lo hago bien o lo hago mal, son dos grandes pasiones y también dos grandes necesidades, casi como las básicas. Básicas también porque no necesito mas que conectarme conmigo y tener lápiz y papel a mano.

Con la invención del iPhone (gracias Steve), tengo una grabadora de voz a cuestas, para que no se me escape ninguna mariposa. Ahí voy almacenando ideas en el momento que la inspiración surge, a veces en la calle, a punto de dormirme, en un sueño, cuando me despierto, donde y cuando sea.

Y aunque las cosas no sean tan simples ni sucedan por arte de magia, hay una gran cuota de misterio en hacer canciones sin haber estudiado formalmente música. Misterio que miro, admiro, protejo y agradezco. En el medio también hay obstáculos, dudas, shows con mal sonido y una larga lista de complicaciones; pero siempre prevalece lo positivo y vuelvo a elegir hacer lo que hago.

También hay gente que valió la pena conocer: profesores, músicos, productores con los que pasé horas trabajando en una sala de ensayo, en una zapada, en un escenario, sin mirar el reloj. Todos ellos, grandes maestros para mi.

Hoy tengo un disco que fue la suma de las cosas que cuento y una serie de casualidades o causalidades (a gusto del lector).

Es el primero, por eso se llama UNO, y gracias a él también tengo una banda que admito orgullosamente, me gusta esuchar y me acompaña a donde voy. Tengo proyectos nuevos, y la enorme satisfacción de hacer todos los días aquello que amo.

Releo, siento alegría y quiero terminar ésta especie de “Bio” citando a alguien con quien tengo largas charlas últimamente.

…»Tu deseo es tu verdad» y así me gusta vivir…

Un pensamiento en “Bio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *